Hoy, a últimos de junio, llueve...
Nos hacía falta esta bendita lluvia que se descuelga hoy de los cielos como un pesado manto líquido.
Fragmento: '''Y estámos las dos allí, Alma y yo, sentadas en el espacio que ocupan las sillas frente a la puerta de la mujer. Ella si está; lo sé sin necesidad de verla asomar porque mis ojos se han tropezado con su coche aparcado a la puerta. Ella que tiene los ojos grises y me detesta sólo porque yo no debería haber sentido nada serio por él y menos lo que siento. ¡Hay que ver qué poca vergüenza tengo y cómo me atrevo...!. Pero me atrevo, apesar de la vergüenza... yo no hubiera permitido que eso fuera ningún obstáculo. He de sentirme orgullosa pero su desprecio no sé porqué razón me afecta: me acongoja; hoy me acongoja. Supongo que porque me temo que tenga una base fundamentada en la queja y en la confidencia de él. . Eso podría haberle dicho, por ejemplo; o utilizando otras palabras, nomenclaturas similares para encuadrar a las cosas bajo el prisma que se merecen, cualquier otro descrédito semejante y así me siento... desahuciada. Me han devaluado como una moneda fuera de curso y soy una indigente, una 'sin techo' que transita la calle de la desesperanza revolviendo sin estómago ni dignidad siquiera los cubos de la basura a la búsqueda de lo que encuentre, lo que sea, despojos; osea que no me merezco ni el más mínimo respeto; así me esquivan sus ojos grises con esas acusaciones no dichas, en un juicio duro sin corazón. La culpa la tiene él por haberse desnudado, por haberme contado que no sabría qué hacer si le faltará ella... es tan eficiente. ¿Y yo maldida sea?, ¿y yo?. ¿No te importo nada, no sumo, no cuento, no resto, soy un cero a la izquierda?, ¿cualquier cero?'''
(Me hacía falta presentir esta lluvia de ahora para escribir esa parte del ''cuento'')
Hoy llueve pero sé que no te veré caminando con tu cartera y tu paraguas de siempre
Madruga del domingo
'S' es jóven, muy jóven, demasiado jóven.
Pendás con su pelo blanco y alborotado de científico loco y su gabardina a lo Colombo, ya sea en verano o en invierno, se paseaba por los vagones del tren que iba camino de la capital tomando sus notas imaginarias y con aspecto preocupado, como si tuviera que resolver un problema mayúsculo y todas lasresponsabilidades sin dueño del mundo recayeran sobre sus hombros. ¿Y yo?. Yo viajaba con ellas a un pequeño pueblo de los aledaños... a ejercer de tramoyista, mi primera experiencia en ese campo. Ahora sé que también me gusta aprender 'oficios' desconocidos durante un par de tardes y que a ellas no es que les tenga manía alguna sino que son ejemplares de mujeres insoportables; todo un elenco de amarguras, frustraciones y rivalidades antojadizas y encontradas. Y que yo, a pesar de no poder siquiera mal quererlas, soy capaz de ponerme mi traje de faena de persona humilde y abrir presta y servicial los ojos como platos con el fin de apresar en el aire cuantos gramos de nuevo conocimiento se les escapen de las manos. '''Quítate de una vez esa gata de encima que te vas a quedar impotente''', exclama 'Mariytal' en el asiento trasero del coche desentrañándonos así las peripecias caseras del pobre marido que ni cariño puede repartir tranquilo y recabar sobre el siames pelo felino que señorea la casa en ausencias del ama. Enjundias de persona, que tal vez debería haber sido llamada Ernesto, por lo de su manía reiterada de darse afeites y potes en la vanidad para engordársela. ¿Y yo?. Yo me alegro de haber salido del baño indignada cuando le escuché contar de mí aquellas solemnes mentiras y haberle hecho frente inmediatamente delante de todos los presentes. Estaba harta de aguantar sus egoísmos y callarme ante la ingesta continua de las estupideces que albergaron mis oídos durante varios días. '''No me escuchas. No me escuchas. ¿Ves cómo no me esuchas?, pero en qué estarás pensando..'''. Y no, era cierto, no la escuchaba. ¿Habría tenido algún sentido?
Una edad: los hombres no la tienen, por tanto la que enmarque la periferia del deseo.
Una vez pensé que no valía nada...
No pensé en él ni una sola vez y tomé nota mentalmente de ello. No le eché de menos aunque luego a los pocos días le mintiera sin tener motivo alguno para hacerlo... Da igual. No tardé en dejarle. Le escribí dos palabras el viernes: Se acabó. Uno que así finaliza
Aquel día era su cumpleaños. Me enteré después de que se hubiera ido. Ella dijo: '''¡Este hombre...!. Le regalo unos prismáticos porque le encanta observar a los pájaros y en vez de probarlos enfocando las copas de los árboles no se le ocurre otra cosa que dirigirlos hacia la matricula del coche para a continuación decirme que no se ve nada...'''.
Menos mal que el lunes no me dejé llevar por el impulso creciente de contároslo y escribí aquí una nueva tontería. ¿Y qué hubiera dicho?. Os habría hablado de otro hombre más, ¿de otra pacata esperanza condenada al fracaso?. Yo intento, sigo intentando fijarme en otros ejemplares masculinos como alternativa sexual a Guernika (creo que también continuaré llamándole así a él) pero ... no termino de encontrar uno y es que de 'esa manera' no logro sentirme atraída por nadie y el lunes sucedió lo de aquel tipo: es un individuo más bien tirando a guapo, a rubio, a alto, a delgado y le conocí hace unos cuatro o cinco años, quizás seis pero por aquel entonces él, aunque era evidente que manifestaba cierta atracción hacia mí, se atemorizó ante la sólo posibilidad de ... yo que sé, yo no pensaba en serio en tener nada con él pero trataba de utilizarle para poner celoso a Guernika como tantas otras veces... Luego pasaron los años y seguí viéndole por allí pero muy de cuando en cuando hasta que él me asoció con el grupo de discapacitados intelectuales y fue cuando le debió cambiar el chip sobre mí en su cabeza porque sus ojos trataban de hacer impacto en los míos por medio de la sonrisa y así hasta el viernes a la salida y el viernes sólo percibí que andaba por allí pendiente de mí y me fui sin más pero el lunes ya fue distinto. Primero hizo por coincidirse conmigo mientras yo estaba en el vestíbulo y luego... luego cuando me iba caminando con Alfonso fue cuando nos miramos con una de esas miradas que ahora supongo fue sólo un eco de lo que había sido aquella que habíamos cruzado Máximo y yo apenas dos horas antes. Y eso es lo que sé hoy, que el influjo hipnótico de los ojos de Máximo reverberaba aún en el aire o en mi pulso y fue por eso que yo quise sentir o ver reflejado dónde no había tal vez nada que sentir o ver porque cuando hace un par de horas le vi sentado en aquel banco experimenté lo habitual, otra pacata desilusión porque a pacatas esperanzas mal podía continuarles cualquier otra cosa; y además para asuntos relacionados con el interés (¿qué sería si no?) no me interesa (lo recalco) en lo más mínimo invertir mi tiempo y mi dedicación en nada que no resulte sencillo y natural... oye y la cosa es que si hubiera querido coincidirse con mi mirada habría tenido que situarse a la misma altura en que lo hizo el lunes. ¿Qué pudo sentir miedo al rechazo y no quiso decantarse tanto?. Vale, sí, no lo dudo pero si ahora también voy a tener que empezar a ponerme en el lugar del miedo extraño entonces no estaría lista sino que sería estúpida y lo cierto es que ya tengo de sobra con pasarme la vida invirtiendo y derrochando buena voluntad en mis causas perdidas. Ventajas del estarse enamorada de otro, supongo (aquí lease un guiño cómplice)
Continúo a marchas forzadas en lo de registrar con algún orden o método los acontecimientos que suceden en mi ¿escasa? vida. Hoy Máximo le dijo a Serengueti: 'Viña es una gran pantalla trás la que no hay nada'. Y confieso que estuve a punto de sufrir otro de mis explosivos secuestros emocionales (a los que parece que sigo afiliada cuando se trata de él) pero me contuve para no irme y quedarme quieta en el banco al lado de ellos. Esos eran los riesgos, ¿no?. La verdad puede ser dolorosa pero si es la verdad y viene de labios de quien la conoce hay que aceptarla, aunque, eso sí, yo no pensase hacerlo de boca de nadie que no fuera él. ¿O tal vez lo que dijo fue?. 'Viña tiene una gran pantalla detrás de la que no hay nada'. Eso admitiría varias interpretaciones y no constituiría con certeza una condena o un juicio de valor pero en aquel momento he de reconocer que con controlar el dolor que me produjo el golpe, el desprecio o la burla, lo que pretendiera ser y no salir corriendo como siempre, que era lo único que me pedía el cuerpo, ya tenía bastante
No sé qué me ocurre pero últimamente me cuesta escribir. Ayer fue domingo y ni una sola letra nueva. Todo lo que hice fue leeros a vosotras y pasearme virtualmente pero claro eso fue después de haber invertido la mañana y parte de la tarde en intentar comprender lo suficiente del funcionamiento de una página dedicada al mundo de las bitácoras y en español como para crearme por fin un weblog propio y éste es el resultado... ¡chan, chan!. Os presento 'La Tela de Arakne'
A ella sólo le interesaba verdaderamente lo bello y lo inmortal
y sólo el Amor era bello e inmortal